Icono absoluto de Reikiavik, esta iglesia luterana se inspira en las columnas de basalto formadas por lava —una oda a la geología islandesa. Minimalista por dentro y monumental por fuera, su torre mirador (73 m) regala una panorámica perfecta de tejados de colores, la bahía y montañas. Es un templo activo: sé respetuoso si hay servicio.
Un poco de historia (en 3 líneas):
Diseñada por Guðjón Samúelsson, su construcción se extendió entre 1945 y 1986. Lleva el nombre del poeta y clérigo Hallgrímur Pétursson. Frente a la iglesia verás la estatua de Leif Erikson, regalo de EE. UU. en 1930 con motivo del milenio del Parlamento islandés.
Por qué te va a encantar (y a tu cámara también):
Foto clásica: encuadre frontal desde Skólavörðustígur con la calle en fuga hacia la fachada.
Golden hour: la textura de la piedra se luce al atardecer; de noche iluminada queda muy dramática.
Plano interior: incluye el gran órgano para un toque elegante.