El bar se encuentra en el sur de la isla, a pocos kilómetros de Cabo Girao, en la localidad de Campanario. Es poco probable que pases en coche por la zona, ya que no hay atracciones turísticas ni rutas muy conocidas, pero el lugar merece totalmente un "desvío" del camino.
La vista desde la terraza trasera es fantástica, la decoración colorida llama la atención y el ambiente general del lugar es auténtico, ya que también es frecuentado por portugueses.
El precio de cualquier bebida, alcohólica o no, es más que decente. Una Poncha cuesta 3-4€ (dependiendo del sabor), un café 1-2€ o un cóctel hasta 6€. Todas las bebidas alcohólicas vienen acompañadas de un pequeño aperitivo salado como cacahuetes, tostas de atún o crema de queso.
También hay un menú de comida, no muy extenso, pero suficiente para el almuerzo o un tentempié más consistente.
Sin embargo, también hay un inconveniente: la falta de aparcamiento o al menos de uno cerca. Al estar situado en acantilados y en una pendiente, el local no dispone de espacio de aparcamiento para coches o al menos para scooters, por lo que se ha llegado a aparcar en uno de los carriles de circulación. ¿Es legal? No mucho, pero los lugareños también lo hacen, y el tráfico no es muy intenso como para molestar, obviamente si no lo dejas durante horas.