17 lugares que tienes que ver en Madeira

Desde picos dramáticos hasta pueblos costeros, descubre los lugares más destacados y los rincones favoritos escondidos de Madeira.

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Around Madeira

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Madeira, Portugal

1. Funchal: La capital de la isla

La vibrante capital de Madeira, Funchal, combina historia, arte y un ambiente costero. En el casco antiguo (Zona Velha), pasearás por estrechas calles empedradas y te encontrarás con puertas coloridas por todas partes, parte del proyecto Painted Doors, donde artistas locales transforman antiguas entradas en pequeñas obras de arte.
Si prefieres ir a la playa, Praia Formosa es una excelente opción: la playa más grande de Funchal, de arena negra y guijarros, perfecta para nadar y tomar el sol. Justo al lado te esperan las piscinas naturales de Doca do Cavacas, incrustadas en roca de lava y conectadas directamente con la playa por un túnel.
Funchal es fácil de explorar en autobús urbano. Para los horarios actuales, vale la pena consultar la aplicación GiroBus o Google Maps.

2. Jardín Tropical Monte Palace

Un paraíso tropical en el corazón de Funchal, con plantas exóticas, cascadas y arte de todo el mundo. Pasea por jardines japoneses, junto a estanques de koi y esculturas. La entrada cuesta 15 € para adultos; los niños menores de 15 años entran gratis acompañados de un adulto.
Después del recorrido, te espera una de las experiencias más icónicas de Madeira: el descenso en los tradicionales trineos de mimbre (Carros de Cesto), rápido, único y definitivamente no apto para aburridos. Lo mejor es subir en teleférico (con vistas espectaculares incluidas) y ahorrarte unos euros en el camino de vuelta con el autobús urbano, a menos que realmente no quieras perderte el paseo en trineo.

Otros puntos destacados en Funchal
– Zona Velha (Casco Antiguo)
– Mercado dos Lavradores
– Jardín Botánico
– Doca do Cavacas
– Praia Formosa
– Parque de Santa Catarina
– CR7 Museum
– Pico dos Barcelos

3. Pico do Areeiro: El icónico mirador de Madeira

Con 1.818 metros, el Pico do Areeiro es uno de los miradores más impresionantes de la isla. En días despejados, contemplarás un mar interminable de cumbres, a menudo incluso por encima de las nubes.

Consejo de experto: El Pico do Areeiro es mágico al amanecer y al atardecer. Claro, la luz dorada de la mañana es espectacular, pero personalmente recomendamos más el atardecer. ¿Por qué?
Porque no tienes que levantarte en mitad de la noche para salir en la oscuridad. En su lugar, puedes comprobar antes si el tiempo acompaña (¡las webcams en vivo ayudan!) y la „hora dorada“ es al menos igual de impresionante.

Especialmente en temporada alta, vale la pena llegar lo suficientemente temprano, ya que los aparcamientos se llenan rápidamente.

4. Pico Ruivo: El punto más alto de Madeira

Con 1.862 metros, el Pico Ruivo es la cumbre más alta de Madeira y, al mismo tiempo, la tercera más alta de todo Portugal. Desde aquí arriba, con buen tiempo, la vista abarca toda la isla.
Solo se puede llegar a pie, ya sea por la famosa ruta de altura desde el Pico do Areeiro (PR1) o por la ruta más sencilla desde Achada do Teixeira (PR1.2).

Nota importante: La ruta de senderismo PR1 desde Pico do Areeiro está actualmente cerrada. El único acceso abierto actualmente es a través de PR1.2, una alternativa más corta pero no menos gratificante en cuanto a paisajes.

5. Bosque de Fanal: El bosque de cuento de hadas de Madeira

El bosque de Fanal, en el noroeste de la isla, forma parte de los antiguos bosques de laurisilva de Madeira y es Patrimonio Natural de la UNESCO. ¿Qué lo hace tan especial? Los retorcidos árboles de Ocotea, centenarios, que a menudo están envueltos en una niebla mística, un verdadero momento de piel de gallina.

Ideal para fotografiar o hacer senderismo, por ejemplo, a través de la Vereda do Fanal (PR13) o la Levada dos Cedros (PR14).
El bosque es definitivamente uno de los lugares más mágicos de la isla.

Dato curioso: El bosque de Fanal fue lugar de rodaje para la serie de Star Wars The Acolyte.

6. Porto Moniz: Piscinas naturales con vistas al mar

En la costa noroeste se encuentra el encantador Porto Moniz, conocido por sus espectaculares piscinas naturales de roca volcánica. Llenas de agua cristalina del Atlántico, ofrecen una experiencia de baño única en medio de acantilados escarpados.
Especialmente en verano, las piscinas son populares entre locales y visitantes, y definitivamente un lugar que no olvidarás.

Consejo de experto: Llegar temprano vale la pena, así aún está tranquilo y consigues los mejores sitios. Cerca hay excelentes restaurantes con pescado fresco para el final perfecto de un día de baño.

7. Miradouro do Guindaste: El balcón de cristal sobre el Atlántico

Situado en la costa noreste, el Miradouro do Guindaste ofrece una vista espectacular sobre el mar abierto, dramáticos acantilados y pequeños pueblos costeros. Lo más destacado es la plataforma de cristal que sobresale del acantilado, perfecta para quienes buscan emociones (y una buena foto).

En días claros, puedes ver hasta la Ponta de São Lourenço, el extremo más oriental de la isla. ¡Definitivamente uno de los miradores más impresionantes de Madeira!

8. Seixal: Arena negra y piscinas naturales

Seixal es un pintoresco pueblo en la costa norte, conocido por su hermosa playa de arena negra, su escarpado paisaje costero y sus piscinas naturales de lava. Rodeado de exuberantes montañas verdes, el lugar parece una postal de otro mundo.

Las piscinas naturales (Poça das Lesmas) son una alternativa más tranquila a las de Porto Moniz, menos conocidas pero igual de espectaculares.

Consejo de experto: Lo mejor es venir temprano por la mañana para disfrutar de la atmósfera tranquila y asegurarte el mejor sitio. Cerca también se encuentra la cascada Véu da Noiva, ¡una parada fotográfica corta y que vale la pena!

9. Ponta de São Lourenço: Senderismo con vistas

En el este de Madeira encontrarás un paisaje completamente diferente: rocas escarpadas, acantilados azotados por el viento y apenas vegetación. La ruta de senderismo PR8 en la Ponta de São Lourenço te lleva a través de esta belleza árida a espectaculares miradores sobre el Atlántico.

Si el camino te resulta demasiado agotador, también puedes simplemente ir en coche al Miradouro da Ponta do Rosto; allí obtendrás magníficas vistas sin necesidad de caminar.

Consejo de experto: Lo mejor es empezar temprano por la mañana, así no hace tanto calor (¡apenas hay sombra!) y evitas a la mayoría de los visitantes.

10. Miradouro dos Balcões: Caminata corta, gran vista

Este mirador se encuentra sobre el valle de Ribeiro Frio y es accesible a través de un sendero corto y fácil (PR11 Vereda dos Balcões). El camino atraviesa el antiguo bosque de laurisilva y termina en un balcón con vistas a profundos valles, verdes cumbres y, con buena visibilidad, incluso hasta el Pico Ruivo.

Consejo de experto: Salir temprano vale la pena por partida doble: para tener una vista despejada (antes de que lleguen las nubes) y para encontrar aparcamiento. Quien lleve prismáticos también podrá observar aves, ya que aquí viven algunas especies raras que solo se encuentran en Madeira.

11. Cascata dos Anjos: La cascada en la carretera

Cascata dos Anjos es un verdadero espectáculo: una cascada que cae directamente sobre una antigua carretera costera cerca de Ponta do Sol. Quien pase por aquí, obtiene un lavado de coche gratuito, o una foto bastante espectacular.

Pero atención: por muy pintoresco que sea el lugar, también entraña peligros. Los desprendimientos de rocas no son raros, especialmente después de la lluvia o con viento fuerte. Quien se detenga aquí, lo hace bajo su propia responsabilidad.

Advertencia de seguridad: Evita la cascada con mal tiempo, el riesgo de desprendimiento de rocas es especialmente alto entonces.

12. Ponta do Sol: Donde el sol está en casa

Ponta do Sol – el „punto del sol“ – hace honor a su nombre: es uno de los lugares más soleados de Madeira. Con un bonito paseo marítimo, una cala de guijarros y encantadoras callejuelas, este pueblo es ideal para quienes desean relajarse y sentir el alma de Madeira.

Además del ambiente mediterráneo, también atraen sus rincones históricos: una pintoresca iglesia, casas pintadas de colores y pequeños cafés invitan a quedarse. Además, aquí comienzan algunas hermosas rutas de senderismo, como la Levada do Moinho.

Consejo de experto: Para el final más hermoso del día, recomendamos el atardecer en el Miradouro do Cais, con colores de ensueño incluidos.

13. Teleférico de Achadas da Cruz

Un verdadero secreto para aventureros: el teleférico de Achadas da Cruz desciende dramáticamente por el acantilado en el noroeste de Madeira y te lleva directamente al mundo apartado de Fajã da Quebrada Nova.

El viaje en sí ya es espectacular: un áspero panorama de acantilados, el azul profundo del mar y un verde exuberante te acompañan en el descenso. Una vez abajo, te esperan terrazas agrícolas tradicionales, una tranquilidad absoluta y un toque de la antigua Madeira.

Precio: Viaje de ida y vuelta por solo 5 € – ¡una verdadera ganga para una experiencia así!

14. São Vicente

Situado en la dramática costa norte de Madeira, São Vicente es una verdadera postal. El viaje hasta aquí, especialmente desde Seixal, serpentea a lo largo de escarpados acantilados, con la espuma rugiente del Atlántico como compañera constante.

Un punto destacado es la pequeña capilla Capelinha de Nossa Senhora de Fátima, que se alza majestuosamente sobre el valle y te regala una magnífica vista panorámica del verde valle y la costa.

Y para todos los que disfrutan escuchando el ritmo de las olas: el paseo marítimo de São Vicente es perfecto para sentir la brisa fresca, especialmente espectacular en invierno, cuando el océano muestra su fuerza.

15. Ribeira da Janela – Agujas de roca y olas salvajes

Situado en la costa norte, este lugar ofrece uno de los paisajes costeros más dramáticos de la isla. Imponentes formaciones rocosas, como esculpidas por el océano, emergen del agua y confieren a la bahía una atmósfera casi extraterrestre.

Un sueño para los amantes de la fotografía y para todos los que quieran experimentar Madeira en su estado más puro. Ya sea que escales las rocas, escuches el rugido de las olas o simplemente disfrutes de la belleza salvaje, Ribeira da Janela permanecerá en tu memoria.

✨ Dato curioso: El impresionante escenario fue lugar de rodaje para la serie de Star Wars „The Acolyte“.

16. Câmara de Lobos – Barcos de pescadores e historia del Poncha

Este colorido pueblo pesquero al sur de Funchal cautivó tanto a Winston Churchill que lo inmortalizó en un lienzo. Y sí, hoy sigue luciendo igual de pintoresco.

Barcos de pescadores tradicionales se mecen en la bahía, huele a pescado a la parrilla y a dulce Poncha – el legendario ron de caña de azúcar que supuestamente se inventó aquí. Un paseo por las estrechas calles vale la pena, al igual que una copa en uno de los bares rústicos.

17. Cabo Girão Skywalk – Flotando sobre el Atlántico

Con 580 metros, Cabo Girão es uno de los acantilados más altos de Europa, y no apto para cardíacos. El Skywalk con suelo de cristal te ofrece una vista libre hacia el abismo… directamente bajo tus pies.

Desde aquí arriba, contemplarás Câmara de Lobos, Funchal y el mar aparentemente infinito. La entrada cuesta 2 €, los niños menores de 12 años entran gratis. Temprano por la mañana o al atardecer es cuando más tranquilo está, y la luz es especialmente hermosa.

Consejo: El Skywalk es fácilmente accesible en coche o autobús y está abierto todos los días (en invierno hasta las 19h, en verano hasta las 20h).

18. Cristo Rei – La estatua de Cristo de Madeira con vistas al mar

Desde 1927, el Cristo Rei de Garajau se alza sobre el Atlántico – y sí, fue erigido incluso unos años antes que su colega más famoso en Río.

La vista desde aquí es celestial: amplias costas, acantilados dramáticos y el mar abierto. Abajo te espera un pequeño secreto – la tranquila cala de guijarros Praia do Garajau, accesible con un empinado pero gratificante viaje en teleférico.

💡 Consejo de experto: Ve a la estatua por la tarde, cuando el sol está bajo – la luz hace que la vista sea aún más mágica.

19. Santana – Casas de postal con historia

Las pequeñas casas en forma de A con tejado de paja de Santana son uno de los motivos fotográficos más conocidos de Madeira. Con sus puertas y ventanas de colores, parecen casi casas en miniatura de un libro infantil – y atraen a muchos visitantes.

Pero atención: muchos viajeros se sorprenden de lo pocas casas que realmente hay para ver. Por eso, nuestro consejo:

💡 Consejo de experto: Combina tu visita con otros puntos destacados de la zona, por ejemplo, las Ruínas de São Jorge o el mirador Miradouro da Beira da Quinta – entonces el desvío valdrá la pena.

  • Oferta gastronómica en Madeira: Si decides almorzar en Santana, prueba el Restaurante Estrela da Norte. (Muéstrales esta página y recibirás una pequeña copa de vino de Madeira con cada plato principal que pidas.)

20. Ruínas de São Jorge – Hileras de piedra con historia azucarera

Situadas en la costa norte, estas ruinas atmosféricas cuentan la historia de una época en la que Madeira alcanzó una riqueza fabulosa gracias al azúcar („el oro blanco“). Los muros desmoronados y los pasajes cubiertos de vegetación son los restos de un antiguo ingenio azucarero del siglo XV.

Dramáticamente situado entre acantilados y el mar, el lugar es hoy un testigo silencioso del pasado – perfecto para todos los que prefieren experimentar la historia al aire libre que en un museo.

21. Paul do Mar – Atardeceres y ambiente surfero

Enclavado entre escarpados acantilados y el Atlántico, Paul do Mar irradia un encanto propio y tranquilo. Este pequeño pueblo del suroeste es popular entre los surfistas, pero también los excursionistas disfrutan, por ejemplo, en el espectacular Caminho Real do Paul do Mar, que serpentea hasta Prazeres.

💡 Consejo de experto: Después de la caminata o el surf, tómate una copa en uno de los chiringuitos – el atardecer aquí es legendario.

22. Calheta – Playa dorada y dulce holgazanería

Quien busque un día de playa relajante en Madeira, lo encontrará en Calheta. Aquí se ha vertido arena dorada artificialmente, para que puedas meterte en el agua sin necesidad de escarpines – una rareza en la isla volcánica.

El puerto protegido hace que el baño aquí sea especialmente agradable. Además, hay un bonito paseo marítimo, heladerías, cafeterías… y la relajante sensación de no tener que hacer nada.

23. Machico – Ambiente de casco antiguo con playa dorada

Machico, la antigua capital de Madeira, combina el encanto de una pequeña ciudad con la sensación de playa. La playa de arena dorada (¡no es roca volcánica!) es ideal para quienes quieren caminar descalzos por el mar.

Pero Machico tiene más que ofrecer: desde acogedoras callejuelas hasta iglesias históricas y miradores espectaculares como el Pico do Facho. Y quien disfrute del senderismo, encontrará aquí el inicio de la Vereda do Larano – una de las rutas costeras más impresionantes de la isla.

24. Curral das Freiras – El Valle de las Monjas en la caldera de la montaña

En lo profundo del corazón de Madeira se encuentra Curral das Freiras, un remoto pueblo de montaña que una vez ofreció refugio a monjas de ataques piratas – de ahí su nombre. Rodeado de escarpadas cumbres, el valle parece un mundo propio, aislado del resto de la isla.

Especialmente espectaculares son las vistas desde los miradores Eira do Serrado y Miradouro do Paredão.

💡 Consejo de experto: En otoño se celebra aquí la Fiesta de la Castaña – perfecta para probar especialidades regionales y experimentar la vida del pueblo de cerca.

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