Es difícil elegir favoritos en Karijini porque cada rincón de este parque nacional es un tesoro, pero Knox Gorge ocupa un lugar especial en mi corazón. Este desfiladero está escondido de las multitudes, lo que lo convierte en un refugio perfecto para reconectar con la naturaleza.
Partiendo del aparcamiento, te embarcas en un sendero de 2 km que desciende al desfiladero, con algunas trepadas rocosas y secciones empinadas. Con un poco de paciencia, el sendero es manejable para todos.
Una vez que llegas al nivel del agua en el desfiladero, la verdadera aventura comienza mientras navegas por salientes rocosos para llegar al final del camino. Es emocionante pero un poco estresante: seguir las flechas sobre las pozas de agua exige un buen agarre en tus zapatos. Al final del sendero, te verás recompensado con vistas impresionantes donde las rocas convergen de cerca, creando un cañón de ranura hipnotizante.
Explorando Knox Gorge, me sentí profundamente conectado con la naturaleza y asombrado por la belleza sin filtros de Australia. Solo me encontré con una pareja, lo que hizo que el viaje se sintiera notablemente íntimo y apartado. A mi regreso, no pude resistirme a nadar en una de las pozas de tonos verdes. El agua, típica de Karijini, era maravillosamente refrescante y rejuvenecedora.
Adoro este lugar y me parece sorprendente que a menudo pase desapercibido en este parque. El sendero se siente como la propia carrera de obstáculos de la naturaleza, con paisajes impresionantes en cada giro.