No soy de hipérboles, pero la Calzada del Gigante es una verdadera maravilla del mundo donde miles de columnas de basalto caen al Atlántico.
Algunas personas dicen que se formó por una intensa actividad volcánica durante miles de años, pero en realidad todo el mundo sabe que se formó por una pelea entre un gigante irlandés llamado Finn McCool, quien creó una calzada para cruzar el mar de Irlanda y enfrentarse a su rival, el gigante escocés Benandonner.
Después de su temible encuentro, Benandonner destrozó la calzada mientras huía de regreso a Escocia, dejando lo que ves aquí hoy.
La bota gigante de Finn McCool también yace fosilizada en la Calzada del Gigante, en la bahía que los lugareños llaman 'Port Noffer' o 'bahía del gigante'.
Desde el centro de visitantes, puedes dar un tranquilo paseo de 20 minutos por el camino principal hasta las piedras, o si te sientes más aventurero, afrontar el sendero rojo para disfrutar de unas vistas impresionantes desde los acantilados. Es un lugar de mito y geología que puedes explorar a tu propio ritmo, sintiendo la brisa marina y trepando por las antiguas piedras geométricas.
Ten en cuenta que es probable que tengas que pagar por el estacionamiento cercano.