Si alguna vez necesitas un respiro del ajetreo de las calles de Valencia, los Jardines del Turia son el lugar al que los lugareños escapan. Están construidos en el antiguo cauce del río Turia, que fue desviado hace mucho tiempo después de grandes inundaciones y ahora se extiende por casi diez kilómetros a través del corazón de la ciudad. Aquí encontrarás de todo: palmeras y naranjos que dan sombra, fuentes, estanques tranquilos y senderos serpenteantes para caminar o andar en bicicleta. Hay parques infantiles, zonas de fitness, canchas deportivas e incluso una escultura gigante de Gulliver en la que los niños trepan y se deslizan, fingiendo ser liliputienses.
Un extremo comienza en el Parque de Cabecera, el otro termina cerca de las curvas futuristas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Por el camino cruzarás por debajo o por encima de 18 puentes, algunos medievales, otros supermodernos. Puedes parar en pequeños cafés para tomar un café con leche, hacer un picnic, unirte a corredores, ciclistas o simplemente tumbarte en el césped y ver pasar Valencia. Cualquier momento del día se siente bien aquí, pero la mañana temprano o la tarde son mágicas.