Pregúntale a cualquier alicantino dónde dar un paseo tranquilo y te indicarán directamente la Explanada de España. No es solo un paseo, es parte de la vida diaria aquí. Las familias vienen a pasear por la tarde, los lugareños mayores se sientan en los bancos a charlar a la sombra y los niños serpentean entre las palmeras mientras los músicos tocan melodías suaves. El suelo siempre se roba el protagonismo: más de seis millones de azulejos colocados en un patrón de ondas, rojos, blancos y negros, ondulando como el mar a su lado. En las noches de verano, el mosaico brilla bajo las farolas y el aire se llena con el aroma a almendras tostadas de los puestos del mercado.
Los lugareños suelen decir que aquí es donde la ciudad respira. Puedes tomar un helado, buscar joyas artesanales de los artesanos o sentarte con un café con leche mientras ves brillar el puerto. Y si tienes suerte, podrías asistir a un concierto gratuito en el escenario de la “Concha”, donde generaciones se han reunido para escuchar, aplaudir y empaparse del ambiente. La Explanada es donde Alicante desacelera, donde el mar y la ciudad se encuentran y donde te sentirás como un lugareño, incluso si es tu primera vez.