El Mirador del Embalse de Guadalest es uno de esos lugares de los que te hablan los lugareños, lo suficientemente tranquilo como para sentirte fuera de lo común, pero lo suficientemente cerca como para que puedas incluirlo en cualquier día en el valle de Guadalest. Si subes en coche hacia la presa del embalse, desvíate cerca de Benimantell o del castillo, hay senderos y miradores que se abren a vistas de ese lago esmeralda rodeado de colinas empinadas y picos rocosos. Desde allí arriba, el color del agua te llama la atención primero. Verdes y azules intensos según la luz y el clima. A tu alrededor, las sierras de Aitana, Serrella y Xortá flanquean el embalse. El paisaje cambia a cada paso: campos de cítricos y almendros, pinos, laderas de matorrales y pequeñas casas blancas salpicadas aquí y allá.
Hay una ruta de senderismo circular (~10-12 km) que rodea el embalse. No es difícil, aunque tiene algunas subidas y bajadas. Ideal para un paseo matutino tranquilo o una tarde cuando el sol es más suave. Trae agua, buen calzado y quizás una cámara. Cada ángulo es bonito. Si vas temprano (niebla matutina) o al final de la tarde (luz dorada), el ambiente es tranquilo. A menudo encontrarás tramos sin nadie. Perfecto si buscas naturaleza, paz y vistas sin aglomeraciones.