El Castillo de Matsumoto es, sin duda, mi castillo favorito en Japón, y no solo porque parece sacado de una película de samuráis. Su llamativo exterior negro lo distingue de los castillos blancos más comunes, dándole una apariencia única e intrincada. Al ser un poco más pequeño que algunos de sus homólogos, se siente más detallado y accesible.
Ahora, sobre ese apodo: la gente a menudo lo llama el “Castillo del Cuervo” debido a su exterior negro, aunque el sitio web oficial del Castillo de Matsumoto no usa realmente ese nombre. Curiosamente, esta aclaración aparece solo en la versión japonesa de su sitio. Así que, si alguna vez escuchas a alguien usar el apodo "Castillo del Cuervo", puedes mencionar ese dato casualmente, pero no seas esa persona que insiste en ello en las fiestas 😄
Una de las razones por las que adoro este castillo es que realmente puedes entrar. A diferencia de muchos otros castillos que han sido reconstruidos, el Castillo de Matsumoto conserva sus interiores de madera originales. A medida que asciendes por las empinadas escaleras (algunas de las cuales son extremadamente empinadas, ten mucho cuidado), encontrarás exhibiciones de armaduras samurái, armamento y otros artefactos históricos. Estas exposiciones proporcionan una conexión tangible con el pasado y ofrecen un vistazo a las vidas de quienes una vez defendieron estas murallas.