Si quieres experimentar un lado de Madeira completamente diferente y de belleza agreste, tienes que hacer una parada en Caniçal. Situado en el extremo este de la península de la isla, este pequeño pueblo histórico es la parroquia más antigua de Madeira. A diferencia de los exuberantes pueblos en terrazas verdes de la costa norte, Caniçal tiene un paisaje árido, salvajemente único, lleno de dramático suelo volcánico rojo y un ambiente desértico.
En su esencia, Caniçal es un pueblo pesquero orgulloso y auténtico. El puerto local siempre bulle con barcos de pesca tradicionales, y el pueblo es famoso por pescar algunos de los mariscos más frescos de la isla. Si quieres alejarte de los principales centros turísticos y experimentar un ambiente tranquilo y local, este es el lugar perfecto para relajarte y explorar.
Qué ver y hacer:
🌊 La Puerta a la Cola del Dragón: Caniçal es el último pueblo por el que pasarás antes de llegar a la legendaria caminata Vereda da Ponta de São Lourenço. ¡Es el campamento base perfecto para tomar un café antes de tu caminata o para disfrutar de una comida abundante después!
🐟 Prueba la Pesca Local: No puedes irte de Caniçal sin probar el marisco local. Entra en uno de los restaurantes relajados y familiares cerca del puerto y pide las Lapas (lapas servidas chispeantes en una sartén con mantequilla de ajo) o el filete de atún fresco. ¡Es tan auténtico como parece!
🐋 El Museo de la Ballena (Museu da Baleia): Para un poco de historia, visita el famoso museo del pueblo. Cuenta la fascinante historia de cómo Caniçal pasó de ser un centro ballenero histórico a un apasionado pionero en la conservación de ballenas y la protección de la vida marina.
Es un rincón de Madeira bellamente crudo y bañado por el sol que te muestra lo diversa que es realmente esta increíble isla.