El paso de Connor es uno de esos trayectos en Kerry que se queda contigo mucho después de haberlo dejado. Serpenteando entre Dingle y Brandon Bay, es el paso de montaña más alto de Irlanda, y sientes esa sensación de altura casi de inmediato a medida que la carretera comienza a ascender y estrecharse.
Recuerdo haberlo tomado con calma, en parte porque la carretera es estrecha en algunos lugares, pero sobre todo porque las vistas no dejan de atraer tu atención hacia afuera. Mirando hacia abajo sobre los lagos y valles, con montañas que se elevan bruscamente a cada lado, el paisaje se siente crudo y expansivo. Incluso una breve parada en uno de los apartaderos te da esa sensación de estar justo en medio del terreno.
Lo que más me gustó del paso de Connor fue lo cambiante que se sentía. La luz, las nubes y el clima pueden transformar completamente la vista en minutos, y esa imprevisibilidad suma a la experiencia en lugar de restarle. En un día despejado, las vistas se extienden hasta el mar, pero incluso con niebla, se siente atmosférico en lugar de decepcionante.
El paso de Connor no es un trayecto para apurar. Es uno para tomar con cuidado y deliberación, dejando que el paisaje marque el ritmo. Para mí, fue uno de los tramos de carretera más memorables de Kerry, no por la velocidad o el drama, sino por lo cerca y vivos que se sienten los alrededores.