Nunca esperarías encontrar un santuario de reptiles próspero en medio del Valle de San Luis, pero eso es exactamente lo que hace que este lugar sea tan especial. Lo que comenzó como una piscifactoría ahora utiliza sus aguas geotérmicas para albergar a cientos de caimanes, cocodrilos y otros reptiles rescatados. Puedes acercarte sorprendentemente a los animales, sostener un caimán bebé e incluso ver al personal alimentar a los residentes más grandes. Es una parada fantástica y un poco surrealista, especialmente con el impresionante telón de fondo montañoso.
Consejos de experto:
Haz las actividades interactivas al principio de tu visita. Sostener caimanes pequeños, alimentar tilapias a los caimanes y las demostraciones interactivas pueden llenarse más tarde con grupos turísticos.
No te saltes el recorrido por los estanques de tilapia y la instalación geotérmica. Mucha gente va directamente a ver a los caimanes, pero todo el sistema es increíble; el agua geotérmica mantiene el hábitat cálido todo el año, y el circuito de piscicultura es parte del ecosistema de rescate (es extrañamente fascinante una vez que lo entiendes).
Trae zapatos que no te importe ensuciar. Estarás al aire libre, cerca de agua, alimento para peces, caminos de tierra y animales activos. Tus zapatos se ensuciarán.