La Iglesia de San Valentín, ubicada en los Dolomitas, es una joya imperdible para cualquiera que visite la zona. Esta pintoresca iglesia se asienta en una ladera cubierta de hierba con un impresionante telón de fondo montañoso que te hará vibrar de asombro. La torre de la iglesia, coronada con una cúpula carmesí, es imposible de pasar por alto y aumenta su encanto. Se desconoce el año exacto de su construcción, pero ha sido documentada desde 1244. La leyenda cuenta que la iglesia tiene su propia leyenda del tamaño de un toro, que involucra brujas y una campana de la suerte. Aunque puedes admirar la iglesia desde la distancia, se recomienda encarecidamente hacer una caminata para visitarla. La caminata puede ser algo empinada, pero las impresionantes vistas del valle y el paisaje circundante hacen que todo valga la pena. Dentro de la iglesia, encontrarás notables frescos que datan de los siglos XIV y XV. Desafortunadamente, no es posible recorrer la capilla sin una cita especial, pero el exterior es tan espectacular que es una cita que puedes permitirte saltar. No olvides tomarte un tiempo para explorar las encantadoras granjas de la zona antes de regresar. En general, la Iglesia de San Valentín es una joya escondida que no debes perderte al explorar los Dolomitas.