Uno de esos tesoros escondidos de Madeira que la mayoría de los turistas ni siquiera conocen. Así que, si te apetece un paseo agradable sin multitudes, este lugar podría ser exactamente lo que buscas.
La cascada tiene unos 20 metros de altura y cae directamente en una piscina natural rodeada de una densa vegetación. Si la visitas después de las lluvias, es realmente impresionante. Pero si llegas en los meses más secos, prepárate para un pequeño y triste chorrito que merece más una mirada de comprensión que de admiración.
El camino no es una caminata difícil: solo tiene 660 metros de ida y vuelta y no te cansarás en absoluto. Solo tienes que encontrar un sendero estrecho entre las casas en las afueras de Santana, bajar las escaleras y luego mantenerte a la derecha (a la izquierda no lleva a ninguna parte).
Consejos:
• El calzado resistente es imprescindible, ya que cerca de la cascada suele haber barro y el terreno puede ser bastante resbaladizo.
• Si quieres ver la cascada de Aguage en todo su esplendor, ven después de las lluvias. En época seca no vale mucho la pena.
• ¿Aparcamiento? No hay muchas opciones. Improvisa.
En general, un buen lugar si te apetece un paseo rápido y tranquilidad lejos de las multitudes. Y si no te es suficiente, al menos tendrás la sensación de haber descubierto algo que la mayoría de los turistas pasan por alto.