La Cathédrale Saint-Sauveur es el corazón histórico de Aix-en-Provence, con siglos de estilos arquitectónicos e historia. Ubicada al borde del Casco Antiguo, se alza sobre el sitio del antiguo foro romano y refleja influencias de los períodos romano, románico, gótico y renacentista.
Una de sus características más notables es el baptisterio paleocristiano, que data de los siglos IV-V, construido con columnas antiguas reutilizadas de estructuras romanas. Cerca, los claustros románicos ofrecen un espacio más tranquilo e íntimo, a menudo pasado por alto por los visitantes.
Dentro de la catedral, lo más destacado es el famoso tríptico del «Zarza Ardiente» de Nicolas Froment, una obra maestra de la pintura provenzal. Las puertas de madera tallada y la mezcla de estilos arquitectónicos hacen de esta catedral uno de los edificios religiosos más singulares del sur de Francia.
A pesar de su ubicación central, a menudo se siente más tranquila que otras partes de Aix.
👉 Consejo local: La mayoría de la gente pasa rápidamente por la nave principal. Tómate tu tiempo para entrar en los claustros y el baptisterio, donde encontrarás las partes más antiguas y con más ambiente de la catedral y con muchos menos visitantes.