Elevándose sobre los tejados del casco antiguo, esta torre marca discretamente el centro histórico y ofrece uno de los puntos de referencia visuales más claros de Draguignan. Es el tipo de monumento por el que te guías naturalmente mientras exploras las calles de abajo.
La Tour de l’Horloge de Draguignan, construida en 1661, refleja un momento clave en la historia de la ciudad, cuando Louis XIV concedió la amnistía a la ciudad. Originalmente un símbolo de autoridad y poder cívico, la torre aún conserva esa presencia hoy en día.
La estructura está coronada por un distintivo campanario del siglo XVII, instalado por primera vez en 1665 y posteriormente renovado en 1723. Su posición elevada sobre el casco antiguo lo convierte en una de las características más reconocibles del horizonte de Draguignan.
Aunque la torre en sí se aprecia mejor desde abajo, caminar por las calles circundantes te da una fuerte sensación del trazado y el ritmo histórico de la ciudad. Es una parada fácil de incluir mientras exploras mercados, cafeterías y otros lugares de interés cercanos.
👉 Consejo local: Aléjate unas cuantas calles y mira hacia la torre en lugar de pararte justo debajo. Obtendrás una perspectiva mucho mejor de cómo se eleva sobre el casco antiguo.