Villeneuve-lès-Avignon se encuentra justo al otro lado del Ródano desde Aviñón, ofreciendo una alternativa más tranquila y relajada a su famoso vecino, al mismo tiempo que brinda una historia y unas vistas impresionantes.
Construida sobre una escarpa rocosa, la ciudad mira directamente a Aviñón y el Palacio de los Papas, con algunas de las mejores panorámicas desde la Torre Philippe le Bel y el imponente Fort Saint-André. Ambos ofrecen puntos de vista elevados y una idea de la importancia estratégica de la ciudad en la época medieval.
Villeneuve se desarrolló como residencia para cardenales durante el período papal, y este legado aún es visible en sus monumentos, incluida la Chartreuse du Val-de-Bénédiction, un vasto complejo monástico con claustros y capillas con frescos.
A pesar de su grandiosa arquitectura, la ciudad se siente tranquila y local, con la vida centrada en pequeñas plazas, mercados y cafés. Es un lugar ideal para relajarse después de visitar las concurridas calles de Aviñón.
👉 Consejo local: Ven aquí al atardecer en lugar de quedarte en Aviñón. La luz sobre el Ródano y la ciudad papal es mucho mejor desde este lado, y hay mucha menos gente.