Hubo un tiempo en que este lugar se sentía como un secreto compartido en voz baja entre los lugareños. Una corta caminata te llevaría a una vívida piscina turquesa, alimentada por una refrescante cascada, donde el agua se mantenía fresca incluso en pleno verano.
La Chute du Grand Baou, antes conocida por su cuenca clara y sus atractivas condiciones para nadar, estaba ubicada en una propiedad privada y era cuidadosamente mantenida por el propietario, quien daba la bienvenida a los visitantes por una pequeña contribución. El entorno, con agua fluyendo hacia una piscina natural, la convirtió en un lugar favorito para aquellos que buscaban escapar de los lugares de baño abarrotados.
Desde el fallecimiento del propietario en 2024, el sitio está ahora cerrado indefinidamente. Ya no se permite el acceso, y la cascada permanece en propiedad privada.
Aunque ya no puedes visitarlo, sigue siendo un buen ejemplo de cuántos lugares hermosos en la región son frágiles y dependen de un acceso respetuoso.
👉 Consejo local: No intentes acceder al sitio. En su lugar, busca lugares de baño naturales cercanos que estén oficialmente abiertos al público, especialmente en los Alpes-Marítimos, donde aún se pueden disfrutar legalmente varias piscinas fluviales y cascadas similares.