A poca distancia en coche de Fjallsárlón se encuentra Diamond Beach, una impresionante costa de arena negra donde trozos de hielo glacial de la cercana Jökulsárlón Glacier Lagoon llegan a la orilla, brillando como diamantes esparcidos. El contraste del hielo cristalino con la arena negra volcánica crea una escena surrealista, casi mágica.
En verano, las largas horas de luz permiten explorar a un ritmo relajado. Caminando por la playa, nos asombró la variedad de formas de hielo — algunas lisas y transparentes, otras irregulares y escarchadas — cada una única. El sonido de las suaves olas chocando contra el hielo añadió una banda sonora relajante al espectáculo visual.
Diamond Beach también es un excelente lugar para la fotografía, ya que el ángulo del sol proyecta reflejos brillantes sobre el hielo, haciéndolo resplandecer contra la arena oscura. Ocasionalmente, incluso vimos focas asomándose cerca de la desembocadura de la laguna, añadiendo vida al paisaje helado. Es un final perfecto y tranquilo para un día lleno de glaciares, cascadas y la salvaje belleza natural de Islandia.