Aunque intentes evitar Dotonbori, acabarás aquí de todos modos, ¡es como el centro de gravedad de Osaka! Esos enormes letreros 3D de restaurantes ya valen la visita. Es decir, ¿dónde más puedes encontrar un cangrejo gigante saludándote con sus pinzas mientras un pez globo con ojos luminosos te observa desde el otro lado de la calle?
La energía aquí es pura Osaka: ruidosa, orgullosa y absolutamente obsesionada con la comida. Esas luces de neón que se reflejan en el canal crean una atmósfera eléctrica que te hace entender por qué esto está en todas las listas de "lugares imprescindibles de Japón". Claro, es turístico, pero de la mejor manera posible. Aquí es donde Osaka muestra su personalidad sin reservas.
Ven con hambre y con la cámara lista. La mitad de la diversión es buscar todos esos letreros de restaurantes tan locos: el pulpo gigante, el cangrejo en movimiento, el famoso hombre que corre de Glico. ¡Y no solo fotografíes la comida, cómela! Aquí es donde Osaka se ganó su apodo de la cocina de Japón.