Cuando subas esas escaleras que llevan a la zona principal de santuarios de Nikko, verás el distintivo de Patrimonio Mundial de la UNESCO, como la forma de Japón de decirte: "prepárate, estás a punto de ver algo especial". Todo el complejo de Nikko es básicamente una colección de los mayores éxitos de la arquitectura religiosa japonesa.
Estamos hablando de tres protagonistas principales aquí: el Santuario Toshogu (el llamativo, cubierto de pan de oro y con esos famosos monos tallados), el Santuario Futarasan (el original de los santuarios de Nikko) y el Templo Rinnoji (hogar de esa increíble sala cubierta de pan de oro). Juntos, cuentan una historia increíble de artesanía japonesa, historia religiosa y poder del shogunato.
Lo curioso es lo diferente que se siente cada lugar: tienes el Toshogu presumiendo con cada centímetro cubierto de intrincadas tallas, mientras que el Futarasan se mantiene más sobrio y espiritual. Luego está el Rinnoji con esos interiores alucinantes. La UNESCO básicamente miró todo esto y dijo: "Sí, esto es lo suficientemente importante como para que todo el mundo lo conozca".
Consejo profesional: Si ves ese distintivo de Patrimonio Mundial, sabes que estás en el lugar correcto para comenzar tu aventura de visitar templos. Estos no son solo edificios bonitos, son algunas de las estructuras religiosas e históricas más importantes de Japón.