Este es uno de esos pequeños lugares tranquilos que te hacen sentir como si hubieras descubierto algo especial.
El monasterio se encuentra a unos 20 minutos a pie de la carretera más cercana, justo al lado de la carretera que baja hacia la playa de Kakome. También está en el camino a la caminata de Krorez, por lo que es una hermosa primera parada antes de continuar por el sendero.
No hay mucho por aquí, y eso es exactamente lo que lo hace tan encantador. El monasterio es antiguo, pacífico y apenas visitado, rodeado de naturaleza y silencio en lugar de multitudes. En primavera, es especialmente hermoso, con flores silvestres creciendo por todo el camino y las laderas, haciendo que la caminata se sienta aún más mágica.
Me encantan los lugares como este en Albania porque no se sienten pulidos ni excesivamente explicados. Simplemente llegas, te detienes un momento, miras a tu alrededor y lo asimilas. Es sencillo, tranquilo y lleno de atmósfera.
Después de visitar el monasterio, puedes continuar caminando hacia Krorez, que es una de las caminatas costeras más hermosas de la zona. Trae agua, usa zapatos adecuados y tómate tu tiempo; este es el tipo de lugar que se disfruta mejor con calma.