Este lugar parece casi demasiado hermoso para ser verdad: Fergitz, un pequeño pueblo cerca de Gerswalde, en el corazón de Uckermark. Caminando junto a la antigua iglesia hacia Rote Scheune, en realidad solo escuchas el susurro de las hojas. Y una vez allí, de nuevo: silencio absoluto. No solo en términos de sonido, sino también visualmente.
Es un espacio que te conecta con la tierra, gracias a un diseño reflexivo y cuidadoso. Inaugurado en 2014 por Stefanie Schneidler, quien, junto con su esposo Matthew Newman, transformó la mitad de un antiguo granero en un elegante refugio. Se ha conservado el carácter de la antigua granja: pasas por grandes puertas de madera desgastadas por el tiempo y entras en la parte central cubierta y rústica del granero, mientras que al otro lado se abre una vista al jardín.
Una sencilla mesa de madera te invita a detenerte un momento, y la chimenea abierta deja claro: este es un lugar al que vienes, y realmente desconectas.
A la izquierda y a la derecha hay dos apartamentos vacacionales que se pueden alquilar por separado o juntos. La casa de huéspedes más pequeña ofrece espacio para cuatro personas en dos niveles. En la planta baja, además de la sala de estar con chimenea, hay una moderna cocina abierta en tono malva con salida a la terraza. En la planta superior te esperan dos dormitorios separados, donde puedes sumergirte en una ropa de cama excepcionalmente cómoda.