Dispersos por la estepa de Mongolia, los túmulos funerarios conocidos como khirigsuurs son antiguos monumentos funerarios de la Edad del Bronce, típicamente montículos de piedra rodeados de arreglos geométricos, construidos para honrar a los muertos. Algunos datan de hace más de 3.000 años. Aparecen solos en laderas abiertas o en grupos a lo largo de valles fluviales, y su escala varía desde modestos mojones hasta complejos elaborados que abarcan cientos de metros.
Estos sitios tienen un peso histórico y cultural significativo. Arqueológicamente, son fuentes primarias de conocimiento sobre los primeros pueblos nómadas de Mongolia. Culturalmente, muchos mongoles los consideran tierra sagrada que conecta a los vivos con los espíritus ancestrales.
Cuando los visites, trátalos como lo harías con cualquier sitio sagrado. No te subas a ellos, no quites piedras ni alteres el terreno circundante. Camina a su alrededor en el sentido de las agujas del reloj, la misma dirección respetuosa utilizada en los ovoos y otros sitios sagrados. Si viajas con un guía mongol o un local, sigue su ejemplo, ya que algunas comunidades tienen costumbres específicas ligadas a los sitios ancestrales cercanos.