Visitar y descubrir Cagliari es algo estratosférico: hay lugares sugerentes que la convierten, sin duda, en una parada imperdible en Cerdeña. Palabra clave: pasear. Para empezar, piérdete entre las callejuelas del barrio Marina, el más colorido y multiétnico. Recorre las acogedoras calles del barrio histórico Villanova y admira la Piazza San Domenico, un rincón más reservado para los cagliaritanos que para los turistas.
Y además, sube la vertiginosa escalinata que te lleva hasta el Bastione di Saint Remy y admira uno de los atardeceres más bellos y mágicos de la ciudad. La sugerencia es que te detengas, que te detengas el mayor tiempo posible para disfrutar de Cagliari desde lo alto, entre las calles estrechas y empedradas del barrio Castello.
Llega al atardecer a una de las plazas más fascinantes de la ciudad, es decir, la Piazza Carlo Alberto. Una verdadera joya en Cagliari es la calle estrecha donde parece que de repente te transportas a un jardín botánico. Una experiencia que te recomendamos hacer, si no le temes al frío, es la excursión en SUP partiendo de la playa del Poetto para luego llegar hasta las espléndidas aguas detrás de la Sella del Diavolo. ¡Al fin y al cabo, se dice que empezar el año con un buen baño en agua fría trae buena suerte!
Si te preguntas qué hacer en los alrededores de Cagliari, tienes muchas opciones: desde el estanque de Molentargius a Quartu Sant’ Elena, al Giardino Sonoro y los murales en San Sperate hasta el museo de las Saline Conti Vecchi.