Prepárate para la aventura de tu vida en Skellig Michael, una isla rocosa y espectacular que parece de otro mundo. Tu viaje comienza con un emocionante paseo en barco por las olas del Atlántico, que ya es una experiencia en sí misma (por si acaso, ten pastillas para el mareo si las necesitas). Una vez que desembarques, subirás más de 600 escalones de piedra antiguos, tallados por monjes hace siglos, para llegar al increíble monasterio del siglo VI en la cima. La subida es empinada y desafiante, pero las vistas panorámicas del océano salvaje y del cercano Little Skellig, repleto de aves marinas, son absolutamente impresionantes. De pie entre las cabañas de piedra con forma de colmena, no puedes evitar sentir la inmensa historia y la soledad de este lugar verdaderamente mágico. Si visitas la isla entre finales de mayo y finales de julio, también verás a los simpáticos frailecillos que usan la isla como su hogar.