Lo que distingue a Reynisfjara de todas las demás son sus arenas volcánicas negras, guijarros lisos, formaciones rocosas únicas, una atmósfera general melancólica y —más sobre esto a continuación— enormes olas rompiendo en la orilla. Desde la playa tienes una vista de los farallones de Reynisdrangar. Se dice que estos pilares de roca de aspecto extraño son trolls petrificados que fueron sorprendidos al amanecer y quedaron congelados en el tiempo, pero algunos creen firmemente que en realidad son columnas de basalto que alguna vez formaron parte de los extensos acantilados costeros que permanecieron en pie mientras otras partes fueron derribadas por el océano. Cualquiera que sea la historia que elijas creer, son un espectáculo digno de ver. También a lo largo de Reynisfjara se encuentran la impresionante cueva marina de Hálsanefshellir y el acantilado de Gardar, que está compuesto por columnas de basalto oscuro que algunos dicen que se asemejan a una pirámide o a tubos de órgano. Desde la orilla también tendrás vistas espectaculares del acantilado arqueado de Dyrhólaey que se cierne sobre el mar. Se debe extremar la precaución en todo momento al visitar Reynisfjara. Mantente alejado del borde del agua y presta atención a todas las señales y advertencias. Aunque la playa es impresionante, ten cuidado ya que las olas errantes son comunes y la corriente es muy fuerte.
Reynisfjara Beach
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