Uno de los más bonitos cañones del este de Islandia, conocido principalmente por sus perfectas columnas de basalto y su río glaciar azul verdoso. El cañón se hizo accesible solo en los últimos años, cuando el nivel del agua bajó tras la construcción de una presa, revelando esta formación única. Hoy en día es uno de los lugares más fotogénicos del país y es una parada obligatoria al viajar del este al norte de Islandia.
Puedes ver el cañón desde ambos lados del río. Si quieres descender directamente al cañón, tienes que aparcar en el lado este y contar con una caminata de unos 40 minutos. Recomendamos mucho más esta ruta, ya que la experiencia directamente desde el fondo del cañón es incomparablemente más intensa. Si tienes poco tiempo o no te apetece caminar, aparca aquí. Llegarás al lado oeste con plataformas de observación (las dos últimas fotos).
💬 Información práctica - No hay señal en el valle, así que guarda el pin en tu navegador antes de llegar. El color del río cambia a lo largo del año: a principios de otoño, el agua puede tener un tono gris parduzco debido a la descarga de la presa, pero normalmente a partir de octubre vuelve a su típico color turquesa que conoces de las fotos.
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