Un pueblo encantador en un fiordo con un ambiente hermoso y una paz difícil de describir. Antiguamente era un pequeño pueblo pesquero, pero a principios del siglo XX se convirtió en el centro de la pesca del arenque en el Atlántico y una de las ciudades más grandes de Islandia. Puedes imaginarte esta historia perfectamente, por ejemplo, en el Herring Era Museum, que es uno de los mejores museos del país. Y en su café puedes probar arenques de diferentes maneras.
Hoy en día es un lugar más tranquilo con una naturaleza impresionante a su alrededor, pero que aún conserva su carácter. En invierno encontrarás una de las mejores estaciones de esquí del país, y en verano, condiciones ideales para paseos y excursiones. Uno de los paseos que te recomendamos te llevará por encima del pueblo, desde donde tendrás unas vistas maravillosas de todo el fiordo.
Para una buena cerveza, te recomendamos ir a la cervecería artesanal local Segull 67 y a Aðalbakarí para algo dulce. Si decides pasar la noche aquí, el Sigló Hótel en el puerto es uno de los hoteles más románticos de Islandia.