Este hotel está justo en el corazón de Reykjavík, en Aðalstræti —una de las calles más antiguas de la ciudad—, a un corto paseo (unos 200 metros) del Museo de Arte de Reykjavík. Lo que realmente lo hace destacar es que está construido sobre una casa larga de la era vikinga, y hay una pequeña exposición dentro del hotel donde puedes ver las ruinas e incluso los restos humanos más antiguos de Islandia, que datan de alrededor del 870 d.C.
Las habitaciones están muy bien decoradas con un estilo limpio y moderno: suelos de madera, baños impecables y todo lo que necesitas, como televisión por satélite y un hervidor para té o café. También hay una cafetería-bar en el hotel llamada Uppsalir por si te apetece tomar algo o comer sin salir del edificio.