Las vibrantes rocas rojas, naranjas y amarillas que forman las paredes del cráter y el agua verde azulada son algunas de las características que lo hacen tan atractivo para visitar. La coloración única se debe a la presencia de óxido de hierro en las formaciones rocosas, que han sido expuestas por la erosión con el tiempo.
Este cráter volcánico se formó hace más de 3.000 años durante una erupción volcánica. Tiene aproximadamente 270 metros de ancho, 170 metros de largo y 55 metros de profundidad, lo que lo convierte en un espectáculo verdaderamente notable. Además de su impresionante belleza, Kerið es también un sitio geológico significativo que proporciona información sobre la historia volcánica de Islandia. El cráter está rodeado por un lago tranquilo y una exuberante vegetación verde, creando una atmósfera apacible que es perfecta para hacer senderismo, hacer un picnic o simplemente disfrutar de las impresionantes vistas.
No te pierdas una parada única y divertida que ofrece una belleza natural inigualable, una rica historia geológica y un entorno tranquilo.