đŹđ§ A principios del siglo XIX, una lĂnea de tren atravesaba Bosnia y Herzegovina, conectando Dubrovnik y Viena: el Äiro. Hoy en dĂa, la lĂnea de tren ya no estĂĄ en uso, las estaciones cayeron en desuso, la gente se mudĂł.
Sin embargo, la Stanica (estaciĂłn) Ravno fue reconstruida y ahora alberga un hotel boutique y un restaurante con un bar de vinos.
La comida es excelente, las habitaciones limpias, la ubicación pintoresca en medio de la soledad de Herzegovina, y Trebinje, Mostar y Dubrovnik estån cerca, asà que, aunque Ravno no esté necesariamente de camino, realmente te puedo recomendar una parada aquà por esa razón. Si no es para pasar la noche, al menos para almorzar.
đ©đȘ A principios del siglo XIX, una lĂnea de tren atravesaba Bosnia-Herzegovina, conectando Dubrovnik y Viena: el Äiro. Hoy en dĂa, la lĂnea de tren ya no estĂĄ en uso, las estaciones cayeron en desuso, la gente se mudĂł.
Sin embargo, la Stanica (EstaciĂłn) Ravno fue reconstruida y ahora alberga un hotel boutique y un restaurante con un bar de vinos.
La comida es excelente, las habitaciones limpias, la ubicación pintoresca en medio de la soledad de Herzegovina, y Trebinje, Mostar y Dubrovnik estån cerca, asà que, aunque Ravno no esté necesariamente de camino, realmente te puedo recomendar una parada aquà por esa razón. Si no es para pasar la noche, al menos para almorzar.