Inaugurado en 2015, en la cima de la Freedom Tower, este observatorio está cargado de significado –debido a los ataques del 11 de septiembre– y simboliza, de cierta forma, la resiliencia de la ciudad y su poder de reconstrucción. Es el rascacielos más alto de Occidente. El One World Observatory, de cierta forma, inició una tendencia en atracciones turísticas que ha crecido cada vez más: comenzó una era donde los lugares no solo ofrecen lo que prometen, sino también una experiencia completa, un plus que mueve los sentimientos de las personas.
El observatorio – el edificio tiene unos 350 metros y el observatorio está en el piso 102, ofreciendo una vista de 360 grados de la ciudad. En un día despejado, puedes ver a más de 50 km de distancia. Desde allí arriba, puedes ver la Estátua da Liberdade, Brooklyn Bridge, Manhattan Bridge, Williamsburg Bridge, Empire State Building, New Jersey, Hudson River, Staten Island, Brooklyn y así sucesivamente.
La experiencia – Antes de llegar al ascensor, pasas por pasillos con varias pantallas que muestran imágenes de testimonios de personas que trabajaron en la obra. Al subir, las paredes del ascensor muestran el desarrollo de la ciudad, desde el año 1500 hasta hoy. Es tan real que la impresión que tienes es que no hay nada que te separe del mundo exterior. Antes de llegar al observatorio en sí, te encontrarás con una pared enorme, tipo pantalla de cine, que mostrará un video inspirador de la ciudad – es emocionante. El video dura unos minutos y, al final, las pantallas suben y muestran la vista real de la calle.