Un verdadero ícono de L.A., The Beverly Hills Hotel —también conocido como “El Palacio Rosa”— ha sido un símbolo de lujo y del glamour del viejo Hollywood desde 1912. Su fachada rosa pastel, jardines tropicales y detalles verdes a rayas lo hacen increíblemente fotogénico incluso fuera de la hora dorada; esos tonos suaves funcionan con casi cualquier luz.
Aunque no he tenido la oportunidad de explorar el interior (¡todavía!) debido a su precio exclusivo, el exterior por sí solo vale la pena la visita. Este hotel histórico ha alojado a innumerables estrellas y sigue siendo uno de los puntos de referencia más reconocibles de California.
El barrio circundante es igual de encantador, con calles bordeadas de palmeras y casas elegantes. Es un hermoso paseo desde las cercanas Beverly Hills y Rodeo Drive, perfecto para combinar la arquitectura icónica con un paseo relajante.