El lago Bled es un lago compacto y perfecto de postal, centrado en una pequeña isla con una iglesia barroca, y lo que más importa es cómo quieres experimentarlo: toma un tradicional barco pletna o alquila un bote de remos para ir a la isla, o simplemente camina por el sendero de unos 6 km que bordea el lago para disfrutar de excelentes vistas y paradas para fotos. Ve temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar las mayores multitudes y encontrar el agua más tranquila si planeas remar o nadar en verano. El castillo en lo alto del acantilado sobre el lago es una subida corta y empinada que vale la pena por las vistas, y no te pierdas probar una kremšnita de una panadería local después. El estacionamiento en el pueblo se llena rápidamente y puede ser de pago, y hay autobuses desde Ljubljana si prefieres no conducir.