Al noreste de Gijón, Cabo Peñas es el punto más septentrional de Asturias y uno de los cabos más expuestos de toda esta ruta. El faro aquí es grande, blanco y serio, construido para la visibilidad en el tipo de clima que el mar Cantábrico produce cuando no está de buen humor.
El promontorio circundante forma parte de una reserva marina y los acantilados caen directamente en aguas profundas. En un día despejado, la vista se extiende lo suficiente como para sentir que estás viendo la curvatura del planeta. En un día gris, las nubes se asientan bajas sobre el agua y la sirena de niebla del faro es un sonido que sientes tanto como escuchas.
Hay un pequeño centro de interpretación en el faro sobre la reserva marina y el ecosistema local. Vale la pena una breve visita. La caminata a lo largo del borde del acantilado desde el aparcamiento hasta el faro dura unos veinte minutos y el camino de regreso por el otro lado del promontorio añade otros treinta; haz el circuito si tienes energía.
Nota práctica: Cabo Peñas está expuesto al viento del norte de tal manera que hace que una chaqueta sea necesaria en casi todas las estaciones. La carretera al cabo es buena, pero el último tramo es de un solo carril.