Justo a las afueras de Sandur, la carretera sin asfaltar a Søltuvík te lleva a uno de los rincones más salvajes y tranquilos de Sandoy. Por el camino, encontrarás un pequeño sendero que te conduce a un impresionante mirador con vistas a la bahía y al espectacular farallón marino conocido como “Drangarnir”. La caminata es corta y fácil, aunque puede estar un poco embarrada, por lo que unos zapatos impermeables son una buena elección. Busca la señal de senderismo en el lado izquierdo de la carretera; desde allí, la ruta está marcada con postes.
Si prefieres saltarte la caminata, no hay problema, puedes seguir por la carretera de grava directamente hasta la bahía.
Søltuvík es una hermosa zona con piedras lisas y pulidas por el mar (“malargrót”), acantilados dramáticos y, a menudo, focas descansando a lo largo de la orilla. Es fácilmente accesible tanto si vienes a pie como en coche, y es uno de los mejores lugares para fotos de la isla.
La vista aquí es pura magia. Con el farallón marino emergiendo del océano, acantilados imponentes a tu alrededor y una luz que cambia a lo largo del día, es como adentrarse en una película de fantasía.