Las cataratas Athabasca son una cascada fotogénica en el Parque Nacional Jasper, en la Icefields Parkway. Este paseo desde el estacionamiento (gratuito) es corto y fácil, y te lleva directamente a una serie de plataformas de observación y senderos bien construidos que siguen el cañón. La cascada principal es extremadamente potente y ruidosa, y es especialmente impresionante a finales de primavera o principios de verano, cuando el deshielo glacial del Columbia Icefield alimenta el río Athabasca. Río abajo, puedes explorar el cañón de marmitas que fue tallado durante siglos por el agua y las rocas en remolino. También hay una pasarela que te ofrece una excelente vista directamente a las cataratas y al desfiladero. La vista del Mount Kerkeslin al fondo lo convierte en una oportunidad perfecta para fotos.
Esta es una parada perfecta para todas las edades: es en su mayoría plana y totalmente accesible, con señales interpretativas que explican la geología y la historia natural de la zona. Hay baños y mesas de pícnic en el estacionamiento principal, y toda el área es increíblemente fotogénica sin importar la estación.
Dicho esto, el invierno en las cataratas Athabasca también es impresionante. El agua se congela y las cataratas se transforman en una escultura de hielo surrealista, con gruesos carámbanos azules y capas de niebla helada cubriendo las paredes del cañón. Solo ten precaución: los senderos pueden estar helados, por lo que un buen calzado (y posiblemente microspikes) es imprescindible, y ciertas áreas pueden estar cerradas según las condiciones.