Fundada en el siglo IX, la iglesia está dedicada a San Sátiro, el hermano de Sant'Ambrogio (el santo patrón de Milán). Desde fuera no hay nada destacable, pero dentro descubrirás un acto magistral de engaño visual.
Debido a la pequeña parcela en la que se encuentra esta iglesia renacentista, el espacio detrás del altar era insuficiente, lo que hacía que la iglesia fuera excepcionalmente corta. Sin desanimarse por este obstáculo, el arquitecto Donato Bramante tuvo que encontrar una solución creativa para dar la impresión de que el ábside era mucho más grande de lo que realmente era. Lo logró utilizando técnicas hábiles y molduras meticulosamente elaboradas para crear un coro falso. Para el ojo común, nunca adivinarías que el ábside fue fabricado; el truco solo se revela a medida que te acercas y te paras a un lado del altar.
Escondida justo al lado de la bulliciosa Via Torino, encontrarás un verdadero tesoro renacentista, la Iglesia de Santa Maria presso San Satiro. Entra y prepárate para asombrarte con un brillante truco visual. Lo que parece ser un ábside profundo y abovedado detrás del altar es en realidad una magistral ilusión óptica creada por el arquitecto Bramante, una solución ingeniosa a la falta de espacio que te hará cuestionar tu propia perspectiva. Es una joya tranquila, a menudo pasada por alto, que ofrece un momento de asombro y tranquilidad lejos de las multitudes de la ciudad.