Conocida como la «Ciudad Blanca» por sus edificios coloniales hechos de piedra volcánica blanca (sillar), Arequipa es una de las ciudades más hermosas y vibrantes de Perú (y muy posiblemente nuestra favorita). Con volcanes nevados como telón de fondo, la ciudad combina historia, arquitectura, gastronomía y un ambiente relajado que la convierte en la favorita de los viajeros.
La Plaza de Armas es una de las más bonitas de Sudamérica, enmarcada por la Basílica Catedral y balcones con arcos. El Santa Catalina Monastery parece una ciudad dentro de una ciudad, con patios coloridos y siglos de historia. A los amantes de la gastronomía les encantará explorar los mercados locales y probar los famosos platos arequipeños como el rocoto relleno y el chupe de camarones. Y para los que buscan aventura, Arequipa es la puerta de entrada a Colca Canyon, uno de los cañones más profundos del mundo y hogar de majestuosos cóndores andinos.
Tiene toda la cultura y belleza de Cusco, pero con un ambiente más tranquilo y menos turístico. Sentarse en un café con vistas a la plaza, con Misti volcano brillando de fondo, se sintió como pura magia.
Consejo profesional: Quédate al menos 2 o 3 días para explorar la ciudad y adaptarte a la altitud antes de ir a Colca Canyon.