Una vez capital del Imperio Inca, Cusco es ahora una de las ciudades más fascinantes de Sudamérica. Situada a 3,400 metros (11,200 pies) de altura, combina cimientos incas con arquitectura colonial española, creando una ciudad donde cada calle se siente como un museo viviente. Callejones empedrados, muros de piedra antiguos, grandes plazas y mercados vibrantes hacen de Cusco una ciudad infinitamente transitable.
Para nosotros, Cusco se convirtió en mucho más que una simple puerta de entrada a Machu Picchu. Fue un lugar donde nos quedamos, descubriendo algo nuevo cada día. Desde explorar la Plaza de Armas hasta pasear por el barrio artesanal de San Blas, desde subir a Saqsaywaman para disfrutar de vistas panorámicas hasta encontrar rincones tranquilos y escondidos como el Acueducto de Sapantiana, Cusco no dejaba de sorprendernos.
También es una ciudad gastronómica, con todo, desde mercados bulliciosos y cafés acogedores hasta restaurantes peruanos de alta cocina. Y aunque el turismo es fundamental aquí, aún sentimos los ritmos de la vida local, especialmente en festivales, mercados y plazas de barrio.
Consejo profesional: La gran altitud de Cusco puede afectar mucho. Pasa tu primer día con calma. Pasea por las plazas, toma té de coca y aclimátate antes de lanzarte a caminatas o tours.