El London Eye es esta icónica noria gigante ubicada en la orilla sur del río Támesis. Con una altura de unos 135 metros, ofrece unas vistas realmente impresionantes de la ciudad. La gente se sube para un paseo lento que dura unos 30 minutos, dándoles mucho tiempo para tomar fotos y admirar monumentos como el Big Ben y el Palacio de Buckingham desde arriba. Es especialmente mágico al atardecer, cuando las luces de la ciudad empiezan a parpadear. Construida en 1999, rápidamente se convirtió en una de las atracciones imprescindibles de Londres, atrayendo a millones de visitantes cada año que quieren experimentar el horizonte desde una perspectiva completamente nueva. Además, tiene un diseño bastante genial, con cápsulas de cristal que te permiten ver todo claramente mientras asciendes.