Aunque no planees quedarte aquí, el Hotel Moskva es uno de esos lugares que vale la pena visitar al menos desde fuera.
Durante más de un siglo, ha sido uno de los monumentos más reconocibles de Belgrado y un punto de encuentro para lugareños, viajeros, políticos, artistas y casi todo el mundo. Entrar se siente como retroceder en el tiempo, con gran parte del encanto histórico del hotel aún intacto 🏰
Por supuesto, teníamos que probar la famosa tarta Moskva Šnit. Habíamos escuchado opiniones diversas de antemano. Algunas personas nos dijeron que estaba sobrevalorada, mientras que otras insistieron en que era algo que no podías dejar de probar.
¿Nuestra opinión? Deja que alcance la temperatura ambiente antes de comerla.
Notamos que los sabores se volvían mucho más pronunciados a medida que la tarta se calentaba. La combinación de cerezas, almendras y crema funcionó muy bien, y la disfrutamos de verdad 😌 Y esto viene de alguien que solía hacer y vender tartas ella misma 🍰
Dicho esto, parte de la experiencia es el entorno en sí. Sentarse en un café histórico, rodeado de interiores elegantes y escuchando música clásica de piano en vivo, ciertamente no está de más. A veces no se trata solo de la tarta, sino de disfrutar de un pequeño trozo de la historia de Belgrado mientras la comes.