Hay algo casi surrealista en ver el sol ponerse detrás de Mount Fuji desde esta altura. La ciudad de abajo se desvanece en capas doradas, y por unos minutos, todo brilla como si hubiera sido tocado por magia. No escuchas el ruido, el tráfico o el caos, solo esta increíble quietud en el cielo.
La vista se extiende infinitamente. Desde aquí arriba, Tokyo se convierte en algo completamente diferente. En el momento en que el sol toca las montañas, es como si toda la ciudad contuviera la respiración. Podría quedarme aquí para siempre, simplemente dejando que la luz se derrame sobre todo.
Mejor momento para fotografiar:
Definitivamente al atardecer. Intenta llegar lo suficientemente temprano para encontrar tu lugar y observar cómo la luz transforma todo el horizonte. Y si tienes suerte, Mount Fuji se mostrará, perfectamente silueteado contra el día que se desvanece.