Este lugar siempre me resulta un poco surrealista: justo en medio del caos de Shibuya, giras una esquina y de repente estás bajo un dosel de cerezos en flor. Los árboles se extienden sobre la carretera, formando un suave túnel de pétalos, y por un momento sientes que no estás en uno de los lugares más concurridos de Tokio.
Definitivamente es un lugar popular, especialmente cuando está en plena floración, por lo que las tardes y noches pueden estar abarrotadas. Pero si vienes temprano por la mañana, es una historia completamente diferente. La calle está tranquila, la luz es suave y todo el lugar parece que todavía está despertando. Me gusta pararme en el puente cercano y ver cómo la ciudad cobra vida lentamente bajo todo ese rosa.
Mejor momento para fotografiar:
Temprano por la mañana para una luz suave y menos gente. Los cerezos alcanzan su punto máximo entre finales de marzo y principios de abril. Las noches también son mágicas con todas las linternas encendidas, concurridas, pero vale la pena por ese brillo de ensueño.