Bienvenidos a Malá Strana, o el «Barrio Pequeño», posiblemente la zona más encantadora de Praga. Al pasear desde el Puente de Carlos, dejarán atrás las multitudes y se perderán en un laberinto de cuento de hadas de calles empedradas flanqueadas por impresionantes palacios barrocos y casas con encanto. Es un lugar para explorar con calma, así que tómense su tiempo para descubrir jardines escondidos como el Jardín Wallenstein con sus pavos reales, o suban la suave ladera de la colina Petřín para disfrutar de vistas inolvidables de las torres de la ciudad. Todo el barrio parece una galería al aire libre, que ofrece una visión más tranquila y romántica del alma de la ciudad, especialmente bajo la mágica luz del amanecer o del atardecer.