Mientras paseas por las encantadoras calles empedradas del casco antiguo, ¡no olvides alzar la vista! Quizás te encuentres con una imagen sorprendente: una estatua de tamaño natural de Sigmund Freud colgando de un tejado. Esta peculiar y sugerente obra del artista David Černý es una de las favoritas de los lugareños, a menudo confundida con una persona real, que añade un toque de ingenio moderno al entorno histórico. Es un descubrimiento divertido que te recuerda que en Praga siempre hay que esperar lo inesperado.