Paracas fue una parada muy divertida e inesperada para nosotros. Este pequeño pueblo costero en Perú se encuentra justo al borde del desierto y el océano, y el contraste entre ambos es lo que lo hace tan especial.
Cosas que nos encantaron en Paracas:
Tour a las Islas Ballestas – Navegar junto a lobos marinos, pingüinos y enormes colonias de aves marinas se sintió como una mini experiencia en Galápagos. Ver el geoglifo del Candelabro tallado en el acantilado fue increíble.
Reserva Nacional de Paracas – Explorar la reserva en bicicleta o con un tour fue un punto culminante. Acantilados desérticos que caen en aguas de un azul brillante, playas de arena roja y miradores increíbles por todas partes.
Atardecer en Playa Roja – Ver el atardecer sobre la arena roja y el océano fue sinceramente impresionante y uno de nuestros momentos favoritos aquí.
Mariscos Frescos – Comimos tan bien en Paracas. Ceviche, pescado a la parrilla y cervezas frías junto al agua después de un largo día explorando simplemente saben diferente.
Ambiente Costero Relajado – Es un pueblo súper tranquilo, perfecto para bajar el ritmo entre aventuras más grandes.
Consejos para tu visita:
Mejor época: Todo el año, pero las mañanas suelen ser más tranquilas para los tours en barco.
Cómo moverse: Los tours o el alquiler de bicicletas facilitan la exploración de la reserva.
Imprescindibles: Cortavientos (hace viento), protector solar, sombrero y gafas de sol.
Paracas es la mezcla perfecta de vida silvestre, paisajes desérticos y vistas al océano. Es una parada fácil que ofrece mucho más de lo que esperas y que hizo nuestro viaje a Perú aún más memorable.