TreeCasa – Alojarse aquí fue un punto culminante. Las villas están escondidas en la ladera con vistas increíbles de la bahía, una mezcla perfecta de privacidad, naturaleza y lujo. Despertarse con esos atardeceres fue inolvidable.
Atardecer en la Bahía – Nos encantó encontrar un lugar en la playa principal o en uno de los bares frente al mar para ver el sol sumergirse en el agua; es fácilmente uno de los atardeceres más hermosos que hemos visto.
Surf y Playas – Alquilamos tablas e intentamos surfear en Playa Maderas, a poca distancia en coche del pueblo. Incluso como principiantes, las olas fueron muy divertidas y la playa en sí es tranquila y pintoresca.
Estatua del Cristo de la Misericordia – Subir a esta enorme estatua nos dio vistas panorámicas del pueblo, la costa y las colinas circundantes; valió totalmente la pena la subida.
Comida Local y Cafés – Nos encantó pasear por las calles y encontrar pequeños lugares como El Timón para mariscos frescos, batidos y un ambiente relajado frente a la playa.
Excursiones de un día cercanas – Explorar playas como Playa Hermosa y Playa Yankee añadió momentos tranquilos y fuera de lo común a nuestro viaje.
Ambiente Relajado y Vida Nocturna – El pueblo tiene una energía tranquila pero cobra vida por la noche con bares y música en vivo. Las bebidas nocturnas en la playa mientras escuchábamos bandas en vivo fueron la manera perfecta de terminar el día.
Mejor época: de noviembre a abril para clima seco y olas consistentes.
Cómo llegar: aproximadamente 2.5 horas desde Managua en shuttle o coche de alquiler.
Imprescindibles: Traje de baño, protector solar, zapatos de agua para playas rocosas y efectivo para pequeños locales.