Red Frog Beach fue uno de esos lugares que instantáneamente se sintió como un verdadero paraíso tropical. La arena es suave y dorada, el agua es de un azul brillante, y todo el lugar se siente salvaje e intacto, con la jungla justo detrás de la playa. Es animado pero relajado, y puedes pasar horas nadando, tomando el sol y disfrutándolo todo.
Nos encantó pasar el rato cerca del agua, viendo las olas romper y tomando algo en uno de los pequeños chiringuitos cercanos. También es un lugar genial para caminar por la orilla y explorar un poco, especialmente si te gusta una mezcla de playa y naturaleza. El nombre proviene de las diminutas ranas rojas (pero son tóxicas) que viven en la zona, así que mantente atento si te adentras en los senderos de la jungla.
No hay tarifa de entrada para acceder a la playa, pero tendrás que llegar en taxi acuático, que suele costar alrededor de 5–10 USD por trayecto, dependiendo de dónde vengas. Si estás en Bocas del Toro y quieres un día de playa clásico y perfecto de postal, Red Frog Beach es una visita obligada.